"Yo la verdad no sabía qué hacer. Teníamos tantas deudas que ya no alcanzaba la plata para nada. Uno paga una tarjeta, paga la otra, y al final del mes no queda ni para el mercado. Y uno se va hundiendo sin darse cuenta.
Lo que más miedo me daba era la casa. Esa casa me la dejó mi mamá, y cuando los bancos empezaron a buscar cómo embargarla yo no dormía. Pensaba: me van a quitar lo único que me dejó mi mamá. Eso a uno le duele en el alma.
Cuando llegamos a DC Consultores yo iba muy desconfiada, la verdad. Pero me explicaron todo con paciencia, me dijeron que había una salida legal, que se llama insolvencia, y que no tenía que perder la casa. Ellos se sentaron a negociar con los bancos y lograron un acuerdo. La casa se salvó, y quedé con unas cuotas que sí puedo pagar, que no me ahorcan.
Hoy estoy tranquila. Y eso no tiene precio. Si alguien está pasando por lo que yo pasé, que no espere a que sea tarde. Sí hay salida."